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Bien, bien, bien

 Bien, bien, bien:





Yo no la tomo a ella.

Ella me toma a mí.

Cabeza en la niebla.

Mi otro lado del espejo.

Lado oscuro.

Silencio y autoaborrecimiento.

Falta de oxígeno.

Bota en el pecho.

Respiración cortada.

Sacudón.

Hacer que sientas calamares entre las piernas.

Calambres.

Mi única bandera tus bragas negras,

como destino final.

Y fin último.

Lindo día para morir en tu cama.

Por la mañana.

Café y sexo.

Y que lindo morir en tu cama por la mañana,

repetía.

Carcajada desencajada.

Ahora acumulo basura en el cuarto.

Para recordar nuestro hogar imaginario.

O varios.

La cucarachas me saludan y me dicen que esto no esta tan mal.

Las bolsitas tapizan el piso.

“De chiquilín te miraba de afuera”.

Y la ceniza, alfombra gris que baila en la brisa.

De la ventana cerrada.

El cemento en la leche.

La leche es ciudad.

El dolor se palpa en las pupilas.

Guardo tu tristeza en el bolsillo de mi corazón,

para los días nublados de sol.

Paralizado la mente estalla.

Al sado la mente encalla.

Mientras el alma calla.

No sé a dónde ir ni qué hacer

No tengo dónde ir ni placer.

Huyes de mi hábitat una vez más.

Pero todo va a estar bien;

bien, bien, bien.







Vampyr, 1932: Dreyer



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