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Oquedad

 

Oquedad:



"Lo que a vos te molesta a mí me divierte”.

Un Punki Muerto -1981/2006-.

 

Estructuras anómalas del pensamiento,

resentimiento que impregna la almohada cerca de la alameda parda.

En la cama vastedad de silencio esponjoso,

el fogonazo inesperado.

Desastroso trazo de violácea sangre.

En la maquina tipeo tipejo pendejo inútil,

la nave del destino en rojo del disco de la muerte.

La atracción de los extremos tragas letargos amargos.

Firulete y gambeta, luego el salto.

Descarnado, acantilado anquilosado al asado y el vino, devino en hojas secas. Y tetas caídas, bolas largas.

El albino es brujo, puede invocar otros doce años de penumbras profundas.

Hipnotizarte en mentiras traslucidas obligándote a adorar la imagen.

Falsas siempre en falsas, ensalzas al laso ídolo.

La era de la serpiente terminó,

oculto en secreto quedo el verso adverso

de un tiempo que no pasó, ucrónico ideal. Irónico Sino.

Hermética herética hermenéutica del tres veces grande en lo más bajo del tercer círculo.

Tu deseo es derecho,

tu deseo es consumo,

tu deseo mato tu eros.

Tu deseo de adquirir, de que no duela.

Te llevo a tragar pastillas como esperma por pantallas

y en frascos, y en blíster; ya no serás Splinter.

Ahora, solo una mera rata en alpargatas baratas.

Tu deseo de lo igual sin igualdad.

Cerrado los ojos la luz es más clara.

Enfoca, ajusta la lente, la mente.

Vertiente en la que se arrepiente el impuro desnudo pudor al saborear la duda. Esa víbora en mujer peluda de vulva.

Agrura para tu escaparate en la vidriera del poder queres reflejarte vos.

Farfullas en la bruma, espuma emana de tu boca; rabia.

Que es energía, agonía, que anegaría su pulcra realidad de títeres en la pared. Sombras que bailan con la llama.

La explosión sónica traslada la apatía del día negro cuando el sol se apagó. El bazo negro humor en spleen de piernas abiertas como cavernas del saber, acontecer indecente.

Relámpago de emociones y sensaciones insensatas cuando la aguja penetra la vena, que pena que todas estén podridas.

Como la vida.

Dentro de veinticinco veces nueve llegara el día que te conmueve en la detención del movimiento. Caminas en la leonera de un lado al otro en la buzonera gritas llavero, llavero dígale al juez que nunca podrá encerrar mi impulso vital. (cara de verga)

El mundo de los insultos,

palabra de los brutos, es lo que más disfruto,

en la calle o en  el lecho. Correteado por lo techos esquivando balazos, o en el baño del telo a los tiros.

En el intersticio del edificio nos entregamos al vicio en el doloroso goce oloroso del sexo salvaje.

Muriendo en la anomalía del atlántico sur, una cana al aire no es nada. Mientras pillo que la cana anda tras vos.

Nunca les cabio la rebelión ni las ideas poderosas de subversión.

Anda arrancando baldosas en prosas y adoquines poética justicia.

Como tu ex con ladillas.

Pensando el problema del infinito y no existir sobre el paralelogramo.

Desgrano la piedra de merca.

Hablando te ablando como político y luego te corto el cuello -como político-.

En una sociedad de consumo lo superfluo se ha vuelto necesidad básica, vos lo creaste luego me cantas que ta violenta la calle.

La fetichización del objeto hace de lo artesanal un objeto de lujo.

Emprendedurismo es ser tu propio esclavo y tu producto.

Publicidad es publicidad, la haga una empresa o vos por Instagram tu progre alternativismo es frivolidad,

tu eres un publicista ahora y publicidad es manipular,

crear necesidad, tú qué asco que me das.

Lo que deseo es no desear.

Filosofía es gestionar tu deseo, no comprarte, no venderte.

Purificar el deseo hará que el carro alado no se estrelle contra el piso, solo un aviso,

tal vez vos queres chocar y yo no estoy acá para juzgar, solo como poeta para apuntar, señalar.

El arte del buen vivir, el detalle del buen morir.

Me podrás romper una pierna pero nunca anular mi ser.

Hoy estamos y mañana ya no.

Por eso el arte tiene que generar problemas y mostrar el malestar, criticar no vender ni ser funcional; si lo que haces sirve para algo no es arte o tal vez sí.

Aunque esto solo es una mera oquedad.


Cairo Station, 1958, Youssef Chahine.


El fantasma de la libertad, 1974, Luis Buñuel.


Cairo Station, 1958, Youssef Chahine.



Thief, 1981, Michael Mann.


El fantasma de la libertad, 1974, Luis Buñuel.



Thief, 1981, Michael Mann.


Cairo Station, 1958, Youssef Chahine.








 


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