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Declaración de propósitos

 Declaración de propósitos:




A veces, te cuento siento que he muerto.

Guardo un lamento atorado en el corazón.

A veces, te cuento que soy de cemento.

Frio en el cuerpo, rugoso sabor.

Y miro con la mirada triste

por esas ventanas que tienen tu alma.

Buscando una calma, tal vez respirar.

Buscando un abrazo y transitar.

Sentir que me importas.

Sentir que te importo.

Lamer las heridas, sentir compañía.

Sin darnos recetas, sin tratar de salvarnos.

Darnos la mano, resistir la tormenta.

Aullar y llorar, reír y callar.

Tal vez conectar en un mundo cableado

de cables enredados.

Tan conectados y tan aislados.

Recuperar la sinceridad.

Y la confianza en ser uno mismo.

Compartir un camino en libre elección.

Siempre renovándose en el devenir.

Potenciándonos.

Abrigándonos.

Y un beso de buenas noches.

En estos tiempos de inviernos largos.

Y si hay magia forjar un trecho,

buscar la brecha en el día a día.

¿Y si no? Haber vivido, compartido,

disfrutado.  

Y si nos cruzamos

en cualquier lado, nos damos un abrazo

por el tiempo compartido.

Por haber detenido por un momento.

Un instante.

El mecánico dictamen

del reloj.











                                                       Immortal Beloved, 1994, Bernard Rose.




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