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Me quemo


Me quemo:


Me quemo.
En el encuentro despierto.
De nuestros cuerpos vivos, vibrantes, sudorosos.
Llenos de gozo.
Nos unimos intensos a través de nuestros sexos.
Humectados.
Nos encontramos en éxtasis.
Cercanía próxima de energía y muerte.
De creación divina.
Y sublime agonía.
Copulando, nuestros rostros distorsionados.
Fornicando al ritmo del Tánatos.
Animales antiquísimos desatados.
¡Bestias!
En forma de huevos sagrados.
O lenguas de fuego entre las piernas.
Vibramos, gritamos, aullamos.
Salvajes, libres, descontrolados.
Los tabúes y tapujos.
Tirados por el suelo.
Como nuestra ropa.
Quedaron ahí tirados.
Detrás del reloj de arena.
Atrás.
Del otro lado.
Del reflejo.
Rodamos, nos revolcamos.
Cama, piso, contra la pared, mordidas.
Espasmos.
Nalgadas.
Dolor y placer conjugamos.
El universo se dilata.
Y tu vagina también.
Y mi ano incluso aún más.
Saber gozar.
Pezones roídos.
Glande agusanado.
Y se siente bien.
Nuestros amaneceres muertos.
Esperpentos colgados al viento.
Y se siente bien.
Que se expandan las galaxias.
Atadas con fuerza por la nada.
Amar sin medida.
Materia oscura.
Nos dilatamos.
Medida del amor.
Inconmensurable.
Desmedido.
Me siento miserable.
Desamor.
Sabor a dolor.
Doloroso sabor.
A mercurio entre los dientes.
Sabroso sorbo de morbo.
Goteamos por el piso.
Fluidos de morfina.
Levantas tu falda y te picas.
Abres mis nalgas y me picas.
Y nada importara allá.
Bilis negra en las venas.
Gotas de miel en el rostro.
Me deslizo.
En el lodo.
Me humillo para el regocijo de tu corazón.
El encuentro en el gozo.
El encuentro asqueroso.
La caída en el foso.
Sucio deseoso.
Gusto a mercurio.
En el pozo y el péndulo.
Me deslizo.
En los pliegues mohosos.
Escombros de deseos reprimidos.
En sótanos de azufre.
Aturdido.
Sin calor.
Me quemo.













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