Colisiones:
“A la luz de lo
dicho, el texto se presenta ante nosotros no como la realización de un mensaje
en un solo lenguaje cualquiera, sino un complejo dispositivo que guarda
variados códigos, capaz de transformar los mensajes recibidos y de generar
nuevos mensajes, un generador informacional que posee rasgos de una persona con
un intelecto altamente desarrollado. En relación con esto cambia la idea que se
tenía sobre la relación entre el consumidor y el texto. En vez de la fórmula
<<el consumidor trata con el texto>>. Entra en contactos con él. El
proceso de desciframiento del texto se complica extraordinariamente, pierde su
carácter de acontecimiento finito que ocurre una sola vez, tomándose más
parecido a los actos, que ya conocemos, de trato semiótico de un ser humano con
otra persona autónoma”.
Lotman;
La Semiosfera: Semiótica de la cultura y del texto, 1996.
La vida como obra será tendencia a la desintegración.
Alocadas muecas huecas de significado,
en otro sentido, lo dicen todo.
Destripando sapos dicen que aprenderás.
El gesto. El acto no la potencia.
Colisiones. Emociones. Erudiciones. Reducciones.
Conmociones.
En un logos que se alimenta a sí mismo fagocitando
signos.
Solo escupo preguntas.
¿Alguna vez sentistes susurros en tu oído?
-te quieren manipular, el master of puppets mueve los
hilos-.
La mancha voraz, la aurora boreal.
El texto organismo, el texto vivo,
que respira y vibra,
que agoniza y sufre.
El texto como ente, como entidad, como otredad
subjetivada;
avezada al coloquio. Que gana con la brutalidad del
insulto.
Coletazos del manifiesto insurrecto, disidente, lo que
era el punk.
¿Qué era el punk? Era lo que es, pero distinto,
siempre distinto
y sino sería mera tradición; hay tantos conservadores
con crestas y pelos de colores hoy.
Ese alfiler no me representa.
Cambio siempre cambio, siempre disidencia existencial.
Dislexia conceptual.
Para bien o para mal –eso lo evaluaran solo los
moralistas judeocristianos-.
El pincel metido en el ano,
nosotrxs metidxs en la mente de Travis.
Ese taxi como un ataúd que se mueve en la noche de
neón, y el Joker no me conmueve su melodrama basura de culebrón made in
Hollywood.
El ataúd de la rata.
La rata mensajera de la epidemia pero no la epidemia
en sí.
La ciudad ta sola ta rota.
Su gente ta sola ta rota.
Solo, aislado, los maniquíes ya no juegan con vos.
Estamos anónimos y antónimos, estamos solos y
conectados.
Estamos anónimos y anonadados.
Ante los dados del destino,
estamos jerónimos cazando hippies en la madrugada
-“los hippies nos persiguen nos quieren matar”-.
La atmosfera es el otro y el infierno sos vos mismo.
El montaje de la vida reside en tus sueños.
El Ser verdadero en el infierno.
Efecto magnético de la ultraviolencia.
Rimbombante esencia del trance. Del trauma, del golpe,
la conmoción de que nada ya nos interese por más de 15 segundos.
Los 15 minutos de fama son 15 segundos ahora pal
influencer de tik tok, para el Ser de hoy, para ser hoy.
Lo único cierto es el dolor, lo único verdadero es el
hambre y el tiro.
La magia en el cine existe, la magia en el arte
existe.
Cada arte maneja su arte, en parte, su magia es
equivalencia, analogía, transición, traducción, traslación.
Desintegración.
Desplazamiento.
Relectura atómica, relectura ciberpunk.
Relectura de lo ilegible. Tránsito entre fronteras.
En el margen habita el sentido –inestable-.
Nos identificamos con la parte pero nunca con el todo.
¿Somos capaces de verlo?
Un incapaz social, de no aguantar más.
Bomba de tiempo. Sonido envolvente.
¿Escuchas el tic tac? ¿Escuchas el tic tac?
¿Escuchas el tic tac?
Bomba de tiempo.
Es la guerra en tu barrio, en tu mente, en tus
entrañas.
Colisiones y sensaciones de ameba.
Retando a la autoridad la tensión aumenta y debajo de
la cazadora ¿cómo sabes que no cargo una recortada?
Gracias, por nada.
Y, BANG-BANG-BANG.
El arrebato, sublime el primer golpe puede ser el último.
El primer contacto puede ser el último,
el último puede ser el primero. O podemos anular las jerarquías.
Pero del penúltimo nunca nadie se acuerda.
Dale más cuerda al reloj antes de ahorcarte con la
misma.
Mañana de gatos arañados. En el pasillo no te aguarda
nadie.
Hay que aullarle a la luna, ahuyentar la oscuridad.
¿Escuchas el tic tac? ¿Escuchas el tic tac?
Colisiones.
¿Escuchas el tic tac? Escuchas el tic…
Bomba de tiempo.
Es tu funeral y no hay nadie con vos.
Los traidores, 1973, Raymundo Gleyzer.
Vuelve Sebastiana, 1953, Jorge Ruiz .
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