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Juntos los dos


Juntos los dos:

Dormido aún el cerebro perdido
tratando de entrar en la realidad.
La infusión que no pega
el malhumor que se cuela.
El dolor en espera.
En espera.
En espera.
Áspera espera.
De golpe.
Súbito.
El frenesí.
Los gritos y el recuerdo.
Luego silencio.
Súbito silencio.
Saturado.
Hasta el mango.
_ ¿Y qué queres que haga si no pega?
Es parte de mi maldición.
_Si ya lo sé perdón
es parte de mi condición.
A veces soy muy gruñón.
Quisquilloso.
Regañón.
A veces no puedo con mi condición.
Malhumorado.
Dislocado.
Contrariado.
Difuso.
Confuso.
Pero bien, con amor.
Pero mal, mal sabor.
Mal sabor de boca al despertar.
Reseco.
Los labios.
Reseco.
El antaño.
Y vos te levantas a mear o a comer.
Espero sea mear, eso siempre me puso.
Tú forma de mear.
Y de tirarte pedos.
Es raro llegar al punto de extrañar
el sonido de los pedos del otro.
El sonido del ayer, el sonido del no ser.
O las charlas que teníamos.
Nuestras charlas por la mañana.
En el menú un poco de todo:
Café, mate, tal vez galletitas integrales, y arte, filosofía, música, aliens, conspiraciones, nuestras paranoias, nuestros miedos, los recuerdos y las anécdotas, mientras me sacas un moco o una lagaña, o algo de mi cara que te molestaba, que rompía la simetría.
Y yo lo adoraba.
Yo te adoraba.
Y beso, beso profundo intenso.
Alguna tocadita impropia, alguna palabra sucia.
Y vuelvo, a mi condición.
Languidecer.
Sin gracia.
Apagarme.
A veces espero volver  a verte.
Otras no.
A veces espero verte al doblar la esquina, y enamorarme de tu mirada enojada, tu mirada tan clara, tu mirada que me embriaga.
Espero que golpees nuevamente en el vidrio de mi alma.
Mirar y encontrar esa hermosa sonrisa de crazy girl.
De poeta rockera.
Y otras veces pues tengo la certeza
que no hay un futuro de juntos los dos.




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