Incinerar:
“Ya
fume, ya inhale, ya robe, ya mate; soy un hombre”
No se puede apagar un fuego
con más fuego
pero es necesario que todo
arda.
Ya queme y ya me queme, una
y otra vez,
y otra vez me queme.
No hay paz sin odio, ni amor
sin dolor.
Mi pasado me condena, el
futuro está en ningún lugar.
Para el vivir marginal, para
el sentir al margen.
En este estado de las cosas, vale más un mediocre
sonriente que un antipático sabio.
Ante las cosas del Estado vale más ser un tarado
adaptado.
Callado, calmado.
Nada compite con el arte pues el arte no compite.
Resiste.
Toma mi mano y saltemos entre nubes.
Insiste.
Ser la costra.
Mi piel refleja un campo de batalla
y la ropa agujereada el estado de mi mente.
¡Detente! No digas más.
Mundano y licencioso, silencioso padecer al no perecer
por completo.
Repleto de réplicas feroces.
Repleto de sueños rotos y rostros sin nombres.
¡Detente! No digas más.
Crónicas de un pasado sin futuro.
Librando la batalla cósmica entre el bien y el mal dentro
de uno.
-Sin absolutos, diluidos en grises-.
El demonio actúa de formas misteriosas ¿o ese era dios?
Rememorar una chica working
class,
bella y compleja como una revolución.
Saquito rojinegro libertario, remera two tones.
Fue una sensación, fue una conmoción.
Desintegración (lobotomía).
Memorias que se escapan en otro sueño diurno –húmedo-.
El tiempo nos acuna, impulsa a volver ser la nada.
Esa muerte posible certeza que anula las posibilidades de
ser.
Nada.
Solo expresado en poeta Sino de nada –vaciamiento, ataraxia-.
Sin tiempo, renuncia, hundirse en la profundidad.
Repugnante fascinación de la monstruosidad.
Mutante del espíritu peligroso.
A groso modo y codo a codo
nos chocamos entre sí.
Poder ser o no ser, ni ahí ni aquí, conato/volición.
Solo nada.
Desprendimiento del espíritu.
Desmoronamiento cultural.
Escombros, en el círculo virtuoso del vicio.
Caer al piso y mirar el cielo rojo.
Bomba nuclear.
Apagar un fuego con más fuego.
El impulso de quemar.
Arder en mi hoguera personal, incinerar.



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